Inteligencia emocional, nunca es demasiado tarde

¿Sabes qué es la inteligencia emocional?

 

Una persona que se enfada con facilidad, que se entristece con frecuencia o que no es capaz de controlar sus impulsos, es alguien con mala inteligencia emocional.

Sin embargo, una persona que se conoce bien a sí misma, que es capaz de pensar antes de actuar y que entiende sus impulsos, es una persona con buena inteligencia emocional.

 

La Inteligencia Emocional es la habilidad para gestionar bien las emociones, tanto las propias como las ajenas.

En concreto es la capacidad de comprender, gestionar y expresar efectivamente las propias emociones y sentimientos, así como reconocer y anticipar con éxito las de los demás.

 

Es una habilidad esencial en nuestro desarrollo personal y en las relaciones sociales, además… ¡buenas noticias!, nuestra Inteligencia Emocional puede aprenderse y mejorarse con la práctica.

 

¿Qué aspectos engloba la inteligencia emocional?

 

Autoconocimiento: De nuestras propias emociones y cómo nos afectan. En muy importante conocer el modo en el que nuestro estado de ánimo influye en nuestro comportamiento, cuáles son nuestras virtudes y nuestros puntos débiles.

 

Autocontrol: Nos permite no dejarnos llevar por los sentimientos del momento. Por ejemplo es posible que nos enfademos con nuestra pareja, pero si nos dejásemos siempre llevar por el calor del momento estaríamos continuamente actuando irresponsablemente.

 

Automotivación: Dirigir las emociones hacia un objetivo nos permite mantener la motivación y fijar nuestra atención en las metas en lugar de en los obstáculos. Nuestra vida necesita cierta dosis de optimismo e iniciativa para poder superar los contratiempos.

 

Empatía: Las relaciones sociales se basan muchas veces en saber interpretar las señales que los demás emiten de forma inconsciente y que a menudo son no verbales. Nos ayudará a establecer lazos más reales y duraderos con las personas de nuestro entorno.

Habilidades sociales: Una buena relación con los demás es una de las cosas más importantes para nuestras vidas y para nuestro trabajo.

 

 

¿Cómo puedo mejorar la gestión de las emociones?

Tómatelo con calma. Averigua que aspectos quieres mejorar y llévalos a la práctica.

Las emociones no son buenas ni malas, no las juzgues. Permanece atento a ellas e investiga que situaciones te desencadenan emociones intensas para poder estar prevenido.

Es bueno expresar y comunicar tus sentimientos a los demás, de forma asertiva. Ello mejorará tus relaciones sociales pues te van a ver como alguien más cercano y confiable.

El ejercicio físico es esencial. La forma en que usamos nuestro cuerpo afecta en gran medida la forma en que sentimos. La expresión corporal es la mejor forma de apaciguar una emoción intensa.

 

La inteligencia emocional, al final, persigue tu felicidad.

Nuestras emociones determinan nuestra felicidad, si nuestras emociones están bien, nuestra vida irá genial. Si nuestras emociones van fatal, nuestra percepción de la vida será depresiva, y de fracaso.

Publicado en Comportamiento.

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